Existe una gran diferencia entre la piel seca o deshidratada (y así es como debes de cuidarlas)

Si bien es cierto que ambas condiciones presentan síntomas parecidos (descamación, comezón y acartonamiento), “la realidad es que cada una de ellas se debe a circunstancias completamente diferentes, pues la piel seca se trata del tipo de piel que se posee (la cual se relaciona más con el grado oleoso y de humectación con la que nacemos), mientras que la piel deshidratada es una condición adquirida que puede presentarse independientemente del tipo de piel que se tenga”, revela la prestigiosa Médico cirujano especialista en dermatología, Mariam Smith, quien a su vez compartió los puntos clave para mantener una piel hidratada y hacer frente a este tan famoso problema:

Conoce tu tipo de piel

Antes que nada ( sobre todo antes aplicar cualquier producto), lo primero que debes hacer es conocer el tipo de piel que tienes, para ello es sumamente importante consultar a un especialista quien pueda hacerte un diagnostico confiable y certero, con la finalidad de saber qué es lo que verdaderamente necesitas incluir en tu rutina de cuidado.

Humecta

Cremas y sueros humectantes son indispensables para mantener tu piel en perfecto estado, por lo que aplicarlas justo cada vez que salgas de bañarte o después de haber lavado tu rostro ( que son los mejores momentos para hacerlo) es un paso obligado.

Ten aliados

Nunca está de más tener un poco de ayuda extra, por lo que utilizar aceites y serums con alto contenido de ácido hialuronico, ácido glicólico y vitaminas C y D, es un paso esencial dentro de tu rutina, sobre todo después de los 35 que es cuando nuestra piel necesita de mayor refuerzo.

Come saludable

La forma en la que te alimentas también influye en gran medida, así que llevar un alimentación balanceada que te aporte los nutrientes necesarios, ¡es fundamental! Consumir salmón y semillas de chía (Omega 3), espinacas (vitamina A), almendras (vitamina E) y antioxidantes como los frutos rojos; son la recomendación principal que promueve una piel saludable.

Haz ejercicio

Pareciera que no, pero en verdad aporta grandes beneficios a tu piel, pues al hacerlo se liberaran endorfinas las cuales son excelentes antioxidantes naturales que al ayudarte a entrar en un estado de hipermetabolismo, también puede apoyarte a retrasar el envejecimiento.

Adapta tu rutina a cada estación

¡No te quedes con la misma rutina de cuidado durante todo el año! Tu piel requiere de cuidados diferentes en cada estación debido al clima. Mientras en verano necesitamos de apoyo para evitar la deshidratación extrema por el sol, en invierno es fundamental incluir refuerzos extra para evitar que nuestra piel se sienta acartonada y se quiebre. Así que no dudes en incluir o reemplazar productos según te convenga en el transcurso del año.

by Vogue.mx / Mariam Smith

Adri Abraham

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