Los 10 mandamientos para oxigenar la piel en casa

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“La falta de oxígeno en las células que gobiernan el funcionamiento de las diferentes capas de la piel se puede traducir en aspereza, deshidratación, falta de energía y luminosidad, poros obstruidos o dilatados e irregulares, granitos, tono apagado e irregular, flacidez temprana, descamación, picores, desórdenes de pigmentación, falta de elasticidad y turgencia…”, comenta la esteticista Marta García. “Toda una batería de síntomas que alertan de un problema frecuente, sin edad concreta, que se pueden englobar en un diagnóstico muy común: piel asfixiada, o lo que es lo mismo, sin oxígeno celular suficiente”, corrobora su colega Carmen Navarro.

¿Cómo puedes ayudar a tu piel a respirar? Practicando los consejos de las expertas. Este es el decálogo de gestos y rituales que te ayudarán a proporcionarle una buena dosis de oxígeno a tu belleza.

1. Observa tu piel, si sufres constantes cambios en su calidad y estado (granitospuntos negros, sequedad, arruguitas, manchitas…), no actúes por tu cuenta, acude a un centro de estética a que te hagan un diagnóstico. Los expertos saben ‘al primer golpe de vista’ cuándo una piel está asfixiada y te dirán cómo puedes ayudarla a respirar mejor.

2. La higiene estricta es el mejor pulmón celular. Nada de pasarte un algodoncito impregnado en agua micelar o una toallita desmaquillante y a la cama. Nuestras expertas coinciden en que la limpieza debe ser exhaustiva, y diferente por la mañana que por la noche.

3. Antes de acostarte, sobre todo si utilizas cremas con factor de protección solar, realiza una higiene adecuada al estado de tu piel con los cosméticos que más le convengan. Primero, jabón o leche limpiadora; después, el tónico o la loción tratante. Si te maquillas, presta especial atención a los párpados y pestañas, si empleas un limpiador específico, mejor.
4. Al levantarte, proporciónale un desayuno oxigenante al cutis antes de utilizar tu crema habitual. En esta fase, sí puedes utilizar un algodón empapado en agua micelar o tónico, para que arrastre todas las toxinas e impurezas nocturnas.

5. Una vez a la semana, realiza un peeling mecánico suave (mejor por la noche). Bien lo puedes hacer con un producto específico, bien con una esponja de konjac humedecida, una herramienta perfecta que además de arrastrar suciedad y células muertas, contribuye a estimular la microcirculación sanguínea y la respiración celular.

6. Practica el masking. Sí, esas mascarillas de tissue de un solo uso repletas de principios activos que no solo oxigenan la epidermis, sino que le aportan vitaminas y oligoelementos. Si la contaminación te acecha, te aconsejamos las de carbón activado.

7. Huye de los espacios cargados de ‘malos humos‘. No fumar ni activa ni pasivamente, es un mandamiento esencial en esto de no asfixiar la piel. El tabaco actúa desde fuera como oxidante celular; por dentro, degrada y disminuye entre otras cosas los niveles de vitamina A, lo que produce cambios en la cantidad y calidad de colágeno y elastina.

8. Si estás atrapada en ambientes asfixiantes (espacios cerrados, urbes contaminadas, etc.), eleva las defensas epidérmicas proporcionándoles una protección extra con un cosmético de día con protección solar y una gran capacidad hidratante.

9. ¿Conoces la vitamina C? Es un antioxidante por excelencia, perfecta para combatir los radicales libres (esas malévolas moléculas de oxígeno alterado que oxidan todo a su paso y andan detrás del envejecimiento prematuro). Sérums, cápsulas, mascarillas… fumadoras y urbanitas tienen en la vitamina C uno de sus principios activos esenciales para no morir de asfixia. Inclúyelo en tu menú cosmético.

10. No a la sobredosis. Suena paradójico, pero el exceso de oxigenación es tan perjudicial como la carencia. Como explica Marta García, “es fácil corregir una oxigenación de tejido deficiente, pero es difícil encontrar el equilibrio; un exceso de oxigenación provoca mayor formación de radicales libres, y esta oxidación genera un gran estrés en el funcionamiento y energía celular. Por eso es muy habitual encontrar pieles que han estado asfixiadas durante un tiempo y que tras el tratamiento sufren un pérdida de nutrición, hidratación y una alta oxidación de los lípidos, esto debilita mucho la cohesión de la barrera epidérmica y reduce la capacidad de la piel de auto-sanarse y de defenderse de las agresiones externas”.
Adri Abraham – Vogue

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